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sábado, 11 de julio de 2009

Bolivia (1)

El Estado Plurinacional de Bolivia (quechua: Bulibiya Suyu, aimara: Bulibiya, Buliwya; guaraní: Volívia) es un país situado en el centro-oeste de América del Sur. La capital oficial y sede de su poder judicial es la ciudad de Sucre y la sede del gobierno (poderes ejecutivo y legislativo) reside en la ciudad de La Paz. En 2009, mantiente el nombre oficial de República de Bolivia, según en el Capítulo Tercero en Sistema de Gobierno bajo el Artículo 11 [1].
El territorio boliviano limita al norte y al este con
Brasil, al sur con Paraguay y Argentina, y al oeste con Chile y el Perú. Comprende parte importante tanto de la Cordillera de los Andes y su Altiplano como de la Selva Amazónica y del Gran Chaco, lo que le permite estar categorizado como país megadiverso. Es, junto con Paraguay, uno de los dos países de Sudamérica sin litoral marítimo. Es también el octavo más extenso en el continente americano y el vigésimo séptimo a nivel mundial.
En su historia, destaca la
Cultura Tiwanaku que se desarrolló en lo que hoy es la región occidental del país y cuyos conocimientos avanzados en multitud de materias quedaron como legado para el posterior Imperio Inca.[2] Menos conocidos pero no menos importantes son los restos culturales arqueológicos en la región oriental tropical de Bolivia donde, entre otras, se desarrolló la Cultura Hidráulica de las Lomas, la más extensa del continente americano,[3] en los llanos de Moxos y Baures actualmente pertenecientes al Departamento del Beni. Esta región fue anexionada al imperio español en el siglo XVI, quedando bajo dominio español hasta el siglo XIX, declarando su independencia en 1809, logrando formar un estado separado dieciseis años después.
La población boliviana es multicultural, una parte importante de su población está repartida en varias decenas de etnias originarias, componiéndose también de un alto número de mestizos complementado de criollos y afrobolivianos y una menor proporción de descendientes de migraciones más recientes de diversas partes del mundo.

Capital • Población • Coordenadas
Sucre (256.225 hab. en 2007) (capital oficial y constitucional)La Paz (872.480 hab. en 2006) (Sede del gobierno y capital de facto).2n/d
Ciudad más poblada
Santa Cruz de la Sierra (Área M.) (1.774.998 hab. en 2008)3
Idiomas oficiales
Español, quechua, aimara, guaraní y otras 33 lenguas.4
Forma de gobierno
República presidencialista
PresidenteVicepresidente
Evo Morales AymaÁlvaro García Linera
Independencia • • Iniciada • Declarada
De España25 de mayo de 18096 de agosto de 1825
Superficie • Total • % aguaFronteras
Puesto 27º1.098.581 5 km²1,4%6.743 km
Población • Total • Densidad
Puesto 87º10.027.644 (2008)68,76 hab/km²
PIB (nominal) • Total (2008) • PIB per cápita
Puesto 103ºUSD 16.699 millonesUSD 1.665
PIB (PPA) • Total (2008) • PIB per cápita
Puesto 88ºUSD. 42.121 millonesUSD 4.200
IDH (2005)
0,723 (
111º) – medio
Moneda
Boliviano (Bs., BOB)
Gentilicio
Boliviano, -a
Huso horario • en verano
UTC-4UTC-4
Dominio Internet
.bo (nic-bo)
Prefijo telefónico
+591
Prefijo radiofónico
CPA-CPZ
Siglas país para aviones
CP
Código ISO
068 / BOL / BO
Miembro de:
ONU, OEA, UNASUR, CAN, Mercosur, ALADI, ALBA, OMC, FLAR, SELA, TCP, G20, CIN, OEI, IUCN, Unión Latina, MPNA, Grupo de Río.
1
República Bolívar fue su primer nombre como estado independiente en 1826.2 Sucre es la capital de acuerdo al artículo N° 6 de la Constitución Política del Estado en vigencia desde enero de 2009: Artículo 6. I. Sucre es la Capital de Bolivia. La Paz es la sede del gobierno.3 La población es la suma de la conurbación de las ciudades de La Paz y El Alto, sin embargo Santa Cruz de la Sierra es la ciudad más poblada del país con 1.451.597 habitantes ya que no esta en conurbación con otra ciudad.4 Los idiomas oficiales han sido enumerados en la nueva Constitución Política del Estado: Artículo 5. I. Son idiomas oficiales del Estado el castellano y todos los idiomas de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, que son el aymara, araona, baure, bésiro, canichana, cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guaraní, guarasu’we, guarayu, itonama, leco, machajuyai-kallawaya, machineri, maropa, mojeño-trinitario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movima, pacawara, puquina, quechua, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uru-chipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yuracaré y zamuco.II. El Gobierno plurinacional y los gobiernos departamentales deben utilizar al menos dos idiomas oficiales. Uno de ellos debe ser el castellano, y el otro se decidirá tomando en cuenta el uso, la conveniencia, las circunstancias, las necesidades y preferencias de la población en su totalidad o del territorio en cuestión. Los demás gobiernos autónomos deben utilizar los idiomas propios de su territorio, y uno de ellos debe ser el castellano.[1]
Contenido

1 Toponimia
2 Historia
2.1 Prehistoria
2.2 Descubrimiento y conquista
2.3 Independencia
2.4 Conflictos limítrofes
2.4.1 Pérdidas territoriales
2.5 Revolución de 1952
2.6 Gobiernos militares
2.7 Gobiernos democráticos
3 Estado
3.1 Poder Ejecutivo
3.1.1 Gobierno Departamental
3.1.2 Municipalidades
3.2 Poder legislativo
3.3 Poder judicial
3.4 Organización territorial
3.5 Límites territoriales
3.6 Boliviamar
3.7 Acceso al océano Atlántico por el río Paraná
3.8 Política exterior
3.8.1 Comunidad Andina
3.9 Derechos humanos
4 Política
4.1 Partidos políticos
5 Geografía física
5.1 Geología
5.2 Relieve
5.3 Hidrografía
5.4 Biodiversidad
5.5 Clima
6 Economía
6.1 Exportaciones
6.2 Importaciones
6.3 Reservas internacionales
6.4 Transportes y comunicaciones
6.5 Energía
6.6 Turismo
6.7 Atractivos turísticos
6.7.1 Montañismo
6.7.2 Trekking
7 Población
7.1 Educación
7.2 Etnografía
7.3 Grupos étnicos
7.4 Idiomas
7.5 Religión
7.5.1 Catolicismo
7.5.2 Creencias Indígenas
7.5.3 Otras religiones
8 Cultura
8.1 Patrimonio cultural de Bolivia
8.2 Arquitectura
8.3 Escultura y pintura
8.4 Música
8.5 Literatura
8.6 Zonas arqueológicas y paleontológicas
8.7 Gastronomía
8.8 Deporte
9 Véase también
10 Notas y referencias
11 Enlaces externos

Toponimia

El Estado Boliviano fue fundado con el nombre de "República Bolívar" en honor a su
libertador, Simón Bolívar. Posteriormente, fue modificada a propuesta del diputado de Potosí, Presbítero Manuel Martín Cruz, quien argumentó con la siguiente frase: "Si de Rómulo, Roma; de Bolívar, Bolivia".[4] La nueva república adoptó oficialmente el nombre de Bolivia el 3 de octubre de 1825.[5]
Así mismo, la Asamblea Deliberante designó al Libertador Bolívar, primer Presidente de la República, a la que llamó la «Hija Predilecta». Luego de la designación del país con su nombre, Bolivar hizo la siguiente declaración:
Mi desesperación se aumenta al contemplar la inmensidad de vuestro premio, po
rque después de haber agotado los talentos, las virtudes, el genio mismo del más grande de los héroes, todavía sería yo indigno de merecer el nombre que habéis querido daros, ¡el mío!!! ¡Hablaré yo de gratitud, cuando ella no alcanzará jamás a expresar ni débilmente lo que experimento por vuestra bondad que, como la de Dios, pasa todos límites! Sí: sólo Dios tenía potestad para llamar a esa tierra Bolivia... ¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad, que al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor. No hallando vuestra embriaguez una demostración adecuada a la vehemencia de sus sentimientos, arrancó vuestro nombre, y dio el mío a todas vuestras generaciones. Ésto, que es inaudito en la historia de los siglos, lo es aún más en la de los desprendimientos sublimes. Tal rasgo mostrará a los tiempos que están en el pensamiento del Eterno, lo que anhelabais la posesión de vuestros derechos, que es la posesión de ejercer las virtudes políticas, de adquirir los talentos luminosos, y el goce de ser hombres. Este rasgo, repito, probará que vosotros erais acreedores a obtener la gran bendición del Cielo —la Soberanía del Pueblo— única autoridad legítima de las Naciones.[6]

Historia

Prehistoria

El territorio boliviano está habitado desde hace más de 12.000 años. En el lugar se formaron múltiples culturas, mayormente en los
Andes, destacando especialmente la cultura Tiwanaku y los reinos aimaras posteriores a la expansión Wari. Estos reinos a su vez fueron anexados al Imperio Inca en el siglo XIII.
La
Cultura Tiwanaku se desarrolló en torno al centro ceremonial homónimo próximo al lago Titicaca. Su fundación probablemente se llevó a cabo antes del año 300. Posteriormente la cultura inca estableció un vasto imperio en el siglo XV, poco antes de la llegada de los españoles. Durante ese siglo, Bolivia estaba ocupada por varios grupos de lengua aymara (collas, pacajes, lupacas, omasuyos), entre los que destacaban los collas, quienes dominaron un vasto territorio y lucharon con los quechuas de Cusco (Cuzco), por el control de la región. Los collas fueron derrotados por el inca Pachacuti, quien se apoderó de casi todo el altiplano del país. Bolivia constituyó durante casi un siglo una de las cuatro grandes divisiones del Tahuantinsuyo (Imperio inca) bajo el nombre de Collasuyo. Estas antiguas civilizaciones han dejado grandes monumentos arquitectónicos y en la actualidad las lenguas aymara y quechua están muy difundidas en el país suramericano.

Descubrimiento y conquista

El primer europeo en llegar al actual territorio de Bolivia fue Diego de Almagro en 1535, después de partir del Cuzco con el fin de conquistar Chile. Muerto Almagro, Francisco Pizarro envió a su hermano Gonzalo a colonizar la provincia del Collao (Collasuyo). Pedro de Anzúrez fundó Chuquisaca (actual Sucre) en 1538, Potosí surgió en 1546, La Paz en 1548 y Cochabamba en 1574.
La colonización española se caracterizó por presentar una base minero-agrícola. La ciudad de
Potosí, la más poblada de América en 1574 (120.000 habitantes), se convirtió en un gran centro minero por la explotación de las minas de plata del Cerro Rico de Potosí y en 1611 era la mayor productora de plata del mundo.
El
rey Carlos I había otorgado a esta ciudad el título de villa imperial después de su fundación.
Durante algo más de 200 años el territorio de la actual Bolivia constituyó la
Real Audiencia de Charcas, uno de los centros más prósperos y densamente poblados de los virreinatos españoles.
Potosí empezó su decadencia en las últimas décadas del siglo XVIII al quedar la minería de la plata en un estado de estancamiento, como consecuencia del agotamiento de las vetas más ricas, de las anticuadas técnicas de extracción y de la desviación del comercio hacia otros países.
En
1776, la Real Audiencia de Charcas, que hasta entonces formaba parte del virreinato del Perú, fue incorporada al virreinato del Río de la Plata.

Independencia

Las
sublevaciones de Chuquisaca y La Paz fueron el punto de arranque de las guerras de independencia. El país se declaró independiente el 6 de agosto de 1825 con el nombre de República de Bolivar que fue cambiado por República de Bolivia.
En
1826 el libertador Simón Bolívar otorgó al país la primera Constitución, que fue aprobada por el Congreso de Chuquisaca. Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho, fue elegido Presidente de la República de Bolivia.
El General Sucre es el Padre de Ayacucho: es el redentor de los hijos del Sol; es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el imperio de los Incas. La posteridad representará a Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco-Capac y contemplando las cadenas del Perú rotas por su espada.
[7]
Desde los inicios de su existencia como nación independiente, Bolivia se sumergió en un estado casi crónico de revoluciones y guerras civiles, y durante los siguientes 50 años los intervalos de estabilidad política fueron breves e infrecuentes. En 1837 Bolivia se unió al Estado Nor-Peruano y al Estado Sud-Peruano para formar un nuevo Estado, la Confederación Perú-boliviana, que desapareció dos años después, en 1839, por la oposición y declaración de guerra de la Confederación Argentina, Chile y un ejército de restauradores peruanos.
En
1839 la batalla de Yungay define la disolución de la Confederación Perú-Boliviana.

Conflictos limítrofes

Los conflictos limítrofes de Bolivia han empezado desde muy temprano, el primero fue en 1825 cuando el Imperio del Brasil invadió el oriente boliviano, ocupando la región de Chiquitos, en ese entonces, el Mariscal Antonio José de Sucre ordenó expulsar a los invasores.Posteriormente, el segundo conflicto de mucha importancia (que incluso llegó a ser una amenaza para la independencia) fue la invasión de Perú realizada en 1828, con
Agustín Gamarra al frente. Se produjeron batallas, y el ejército peruano ocupó la mayor parte del occidente boliviano. La guerra concluyó con el Tratado de Piquiza y la retirada peruana de suelo boliviano.
Después de este conflicto, llegó al poder en Bolivia el Mariscal de Zepita,
Andrés de Santa Cruz, quien supo organizar, modernizar e instruir en tácticas napoleónicas al ejército boliviano. La efectividad del reformado ejército se vio en la invasión hecha al Perú ante la llamada de ayuda de Orbegoso, después de la invasión, de la cual Bolivia salió victoriosa, y el fusilamiento de Salaverry, se creó de facto la Confederación Peruano-Boliviana.
En
1836 se inició la confederación de los estados Nor Peruano, Sur Peruano y Bolivia, pero por intereses económicos de Chile, por lograr la reunificación del Perú de parte de peruanos contrarios a Santa Cruz y por intereses territoriales de la (Confederación Argentina y la Cuestión de Tarija) se produjo una guerra en dos partes desde 1837 a 1839, en la primera la confederación salió victoriosa produciéndose el Tratado de Paucarpata, pero en la segunda se produjo la Batalla de Yungay y la Confederación fue disuelta.
Por la parte argentina, Bolivia con el general alemán
Otto Philipp Braun, comandante del frente boliviano, concentró sus tropas en Tupiza y a fines de agosto de 1837 ingresó en la Provincia de Jujuy. Los soldados confederados tuvieron varias victorias, llegando a ocupar sectores fronterizos de las provincias de Jujuy y Salta, tras una serie de contraataques argentinos, estos invaden territorio boliviano.Los argentinos fueron derrotados en la Batalla de Montenegro o llamada en Argentina Batalla de la Cuesta de Coyambuyo, (cerca de Padcaya). El 22 de agosto de 1838 Heredia ordenó la retirada y después de Yungay las fuerzas bolivianas evacuaron los sectores fronterizos que mantenían ocupados.
Después de la
Confederación Perú-Boliviana, en Bolivia y Perú se produjo un período de anarquía, entre contrarios o a favor de la unión de ambos países y por intereses políticos, en Perú fue Gamarra el presidente, pero debió controlar a los posibles usurpadores del poder, pero en Bolivia se sucedieron golpes de líderes. Gamarra intentó aprovecharse de esto para invadir Bolivia y anexionársela, pero los bolivianos deciden unirse ante un enemigo común y dejar los poderes del Estado a José Ballivián.
Gamarra invade Bolivia, ocupa varias zonas del Departamento de La Paz pero es derrotado encontrando la muerte en la Batalla de Ingavi, después de la batalla, los bolivianos invaden el Perú, pero firman el Tratado de Puno y se retiran.

Pérdidas territoriales

En
1866 y 1874 se firmaron dos tratados para resolver el litigio con Chile sobre el desierto de Atacama, rico en yacimientos de nitratos de sodio y de cobre. En ellos se adoptó como línea limítrofe entre Chile y Bolivia el paralelo 24º de latitud sur. Se otorgaron a Chile diversos derechos arancelarios y concesiones mineras a empresarios chilenos en la Atacama boliviana. Estas últimas disposiciones originaron el litigio entre los dos países, ya que el estado boliviano no respetó los acuerdo arancelarios, incrementando el impuesto a la extracción de salitre a las compañías salitreras de capital chileno-británico, y en 1879 Chile ocupó el puerto boliviano de Antofagasta, iniciándose la llamada Guerra del Pacífico en la que Bolivia y su aliado Perú fueron derrotados por Chile. Al ser despojada de su única posesión litoral, Bolivia dejó de tener salida al mar. El litoral boliviano abarcaba alrededor de 158.000 km² y, además de Antofagasta, contaba con los puertos mayores de Mejillones, Cobija y Tocopilla. En 1904 se ratificó un tratado de paz y amistad que reconoció el dominio a perpetuidad del territorio en litigio por parte de Chile, aunque garantizó a Bolivia el libre acceso al mar.
Bolivia sostuvo también una
guerra con Brasil por el territorio de Acre que concluyó con la cesión de 191.000 km² a este país a cambio de una indemnización económica y una pequeña compensación territorial. Además, ha tenido conflictos territoriales por cuestión de límites con la Argentina, Perú y Paraguay.
La solución pacífica del litigio con Argentina se alcanzó en 1925. En 1930, Perú y Bolivia nombraron una comisión conjunta para delimitar la frontera y solucionar el litigio sobre la península de Copacabana.
El problema fronterizo boliviano-paraguayo se centró sobre el
Chaco boreal, una zona de tierras bajas situada al norte del río Pilcomayo y al oeste del río Paraguay, que se extiende a la indiscutible frontera de Bolivia. Los dos países reclamaban el territorio en su totalidad. En julio de 1932 estalló la guerra del Chaco, conflicto no declarado que duró tres años y en el que murieron unos 50.000 bolivianos y 35.000 paraguayos. En julio de 1938 se firmó el tratado de paz, según el cual Paraguay se quedaba con un 75% de la región del Gran Chaco.
Desde la fundación de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945, Bolivia ha solicitado a la Asamblea General para que considere su petición de recuperar una salida libre y soberana al océano Pacífico. También ha presentado el asunto ante la Organización de Estados Americanos (OEA). En 1953, Chile concedió a Bolivia un puerto franco en Arica, garantizando a ésta derechos arancelarios especiales e instalaciones de almacenamiento.
En
1932 el país encaró la Guerra del Chaco con Paraguay, el mayor conflicto bélico de la historia boliviana: tres años de continuas luchas y derrotas, y después de Nanawa Bolivia sufrió un continuo retroceso que finalmente concluyó en Villamontes, donde los contrafuertes cordilleranos ayudaron al ejército de Bolivia a detener la avanzada paraguaya.
Esta exítosa defensa y su organización fue posible a la magnífica mente del General Enrique Peñaranda, un oficial muy hábil. En la defensa de Villamontes, Bolivia organizó un 3º ejército que de haber avanzado podría haber conseguido una buena porción de terreno porque Paraguay estaba agotando a sus soldados y no tenía muchos recursos para iniciar otro reclutamiento de tropas frescas.
Revolución de 1952
Durante las elecciones presidenciales de mayo de 1951, el exiliado líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Víctor Paz Estenssoro, alcanzó casi la mitad de los votos emitidos. Sin embargo, al no haber un claro vencedor, el Congreso debía elegir al presidente entre los tres candidatos más votados. Con la finalidad de impedir la elección de Paz Estenssoro, el Presidente Urriolagoitia renunció y entregó el gobierno a una junta militar que nombró como su jefe al general Hugo Ballivián; en abril de 1952 fue derrocado por el MNR.
Paz Estenssoro regresó del exilio para asumir la presidencia. Bajo su dirección el gobierno emprendió un amplio programa de reformas económicas, decretó la nacionalización de las minas y el
monopolio en la exportación del estaño. En el transcurso de 1954 se llevó a cabo la reforma agraria (parcelación de tierras para distribuir entre los indígenas), se alentó la prospección de pozos petrolíferos por empresas extranjeras, se instituyó el voto universal (no existía hasta ese momento), y se llevó a cabo una reforma educativa.
A finales de la
década de 1950 y principios de la de 1960 la economía boliviana sufrió el descenso continuo de los precios del estaño en los mercados mundiales y altos índices de inflación. Las minas de estaño no resultaban rentables y los esfuerzos del gobierno para reducir el número de trabajadores empleados y restringir los salarios se encontró con la resistencia de los sindicatos. La Constitución boliviana, que no contemplaba la reelección, impidió que Paz Estenssoro se presentara a las elecciones de 1956, pero su vicepresidente Hernán Siles Zuazo, hijo de Hernando Siles, las ganó como candidato del MNR.
Siles continuó con la política iniciada por el gobierno de Paz Estenssoro, quien volvió a ser elegido en
1960. Paz solicitó la redacción de una nueva Constitución que aumentara la autoridad económica del gobierno y permitiera la reelección. En 1964 fue reelegido, nombrando como vicepresidente al general René Barrientos, jefe de las Fuerzas Aéreas y candidato de la derecha. Muchos de los antiguos colaboradores de Paz lo abandonaron, denunciando que el MNR había olvidado su política revolucionaria. Paz Estenssoro fue derrocado un mes después de su reelección a consecuencia del levantamiento que protagonizaron los mineros y los estudiantes. Se hizo cargo del poder una junta militar encabezada por René Barrientos.

Gobiernos militares

El gobierno militar llevó a cabo una política de reformas económicas conservadoras, como la reapertura de la industria de las minas de estaño a las inversiones privadas extranjera
s. En julio de 1966 René Barrientos fue elegido presidente ya como civil. Sin embargo, se vio obligado a depender de los militares para poder enfrentarse a los movimientos guerrilleros que habían empezado a actuar en las regiones montañosas.
En
octubre de 1967 el Ejército boliviano anunció haber derrotado a los rebeldes en un lugar próximo a la aldea de Vallegrande. Había sido capturado en el campo de batalla Ernesto Che Guevara, siendo poco después ejecutado. Barrientos murió en un extraño accidente de helicóptero en abril de 1969. Se sucedieron en el poder una serie de gobiernos de corta duración, la mayoría militares, y en agosto de 1971 el general Juan José Torres fue derrocado por un golpe de Estado encabezado por el coronel Hugo Banzer.
El
régimen de Banzer viró rápidamente desde una posición relativamente moderada a una de mayor represión: suprimió el movimiento obrero, suspendió todos los derechos civiles y envió tropas a los centros mineros. En 1978 Bánzer dimitió y una junta militar se hizo con el poder.
A comienzos de la década de
1980 el fuerte crecimiento económico de la década anterior —que había sido sostenido por los altos precios del estaño en el mercado mundial— dio paso a la crisis. La caída del precio del mineral y la mala administración de los regímenes militares habían dejado a Bolivia con una inmensa deuda, una situación hiperinflacionaria y un descenso de los ingresos por exportaciones. La exportación ilegal de cocaína fue el principal recurso que le procuró divisas, por lo que Estados Unidos presionó al gobierno de Bolivia para que tomara medidas efectivas contra el tráfico de esta droga.
En
1980 el General Luis García Meza y su lugarteniente Luis Arce Gómez con apoyo activo de la la dictadura militar argentina y la acción de un comando terrorista denominado los Novios de la Muerte[8] y organizados por el criminal nazi Klaus Barbie, dieron un golpe de estado para evitar la elección de Hernán Siles Suazo como presidente democrático.[9]
En 1982 fue derrocada la última junta militar que gobernaba el país para reinstaurar la democracia.

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lunes, 6 de julio de 2009

Argentina (1)

La República Argentina es un estado soberano, organizado como república representativa y federal, situado en el extremo sureste de América. Su territorio está dividido en 23 provincias y una ciudad autónoma, Buenos Aires, capital de la nación y sede del gobierno federal. Sus cerca de 40 millones de habitantes promedian índices de desarrollo humano, renta per cápita, nivel de crecimiento económico y calidad de vida, que se encuentran entre los más altos de América Latina. Según el Banco Mundial, su PBI nominal es el 30º más importante del mundo, pero si se considera el poder adquisitivo su PBI total trasforma al país en la 23º economía más importante del mundo. Actualmente la Argentina está clasificada como un país de ingresos medianos altos o como un mercado emergente, también por el Banco Mundial.
Por su extensión, 2.780.400 km², es el segundo estado más extenso de América del Sur, cuarto en el continente americano y octavo en el mundo, considerando solamente la superficie continental sujeta a su soberanía efectiva. Si se consideran las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y Aurora (Territorios Británicos de Ultramar reivindicados por Argentina), más el área antártica reclamada al sur del paralelo 60° S, denominada Antártida Argentina (que incluye a las islas Orcadas del Sur y Shetland del Sur), la superficie total se elevaría a 3.761.274 km². Sin embargo, esta reclamación está congelada de acuerdo a lo establecido por el Tratado Antártico, sin que su firma constituya una renuncia.
Su territorio continental americano, que abarca gran parte del Cono Sur, limita al norte con Bolivia y Paraguay, al nordeste con Brasil, al oeste y sur con Chile y al este con Uruguay y el Océano Atlántico.
El 25 de mayo de 1810 fue depuesto el último virrey español que gobernó desde Buenos Aires, organizándose la Primera Junta de gobierno, y el 9 de julio de 1816 fue proclamada formalmente en Tucumán su independencia como país libre y soberano.

Toponimia

El nombre "Argentina" proviene del latín "argentum" (plata) y está asociado a la leyenda de la Sierra de la Plata, común entre los primeros exploradores europeos de la región, tanto españoles como portugueses. Fueron estos últimos quienes denominaron Rio da Prata (Río de la Plata) al gran estuario descubierto por la expedición portuguesa de 1502 en la que participaba Américo Vespucio y al que luego llegó Juan Díaz de Solís en 1516, llamándolo Mar Dulce.
El nombre se hizo popular a causa de un poema publicado en 1602 por el español Martín del Barco Centenera titulado La Argentina, en el que se describe la región del Río de la Plata así como también la fundación de la ciudad de Buenos Aires. El topónimo aparece ratificado al publicarse en 1612 la obra La Argentina manuscrita del criollo asunceno Ruy Díaz de Guzmán, obra de historia en la que, en medio de un relato épico, se hace una descripción de la región. A finales del siglo XVIII, la palabra era de uso común para denominar todo lo relacionado con el Río de la Plata, su cuenca, su territorio y sus pobladores, pero el virreinato creado en 1776, antecedente inmediato del país independizado en 1816, llevó el nombre de "Virreinato del Río de la Plata".
La Primera Junta de Gobierno utilizó el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata, que fue también empleado por los gobiernos que le sucedieron hasta que, en 1816, el Congreso de Tucumán proclamó la independencia de las Provincias Unidas en Sud América, nombre que mantuvo en la Constitución de 1819.
Oficialmente, se utilizó por primera vez la denominación República Argentina en la Constitución de 1826. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835-1852) se utilizaron, entre otros, los nombres de Confederación Argentina, Estados Unidos de la República Argentina, República de la Confederación Argentina y Federación Argentina.
La Constitución Argentina de 1853 se sancionó en nombre del pueblo de la Confederación Argentina, pero al incorporarse el Estado de Buenos Aires, en 1860 se cambió por Nación Argentina y se incorporó el artículo 35:
Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras "Nación Argentina" en la formación y sanción de las leyes.
El 8 de octubre de 1860, en la ciudad de Paraná (entonces capital de la Confederación Argentina), el presidente Santiago Derqui decretó que:
[...] siendo conveniente a este respecto establecer la uniformidad en los actos administrativos, el Gobierno ha venido a acordar que para todos estos actos se use la denominación República Argentina.
El nombre fue confirmado definitivamente en 1862 por Bartolomé Mitre (primer presidente del país reunificado), al utilizar el título de Presidente de la Nación Argentina.

Historia

Prehistoria

Los primeros pobladores del actual territorio argentino se remontan al paleolítico (según hallazgos en Piedra Museo, Provincia de Santa Cruz).[16] Entre los pueblos indígenas, los cazadores y recolectores habitaban la Patagonia, la Pampa y el Chaco; y los agricultores estaban instalados en el noroeste, Cuyo, las Sierras de Córdoba y, más tarde, en la Mesopotamia argentina. Tastil, en el norte, fue la ciudad precolombina más grande ubicada en el actual territorio argentino, con una población de 2.000 habitantes.

En los siglos XIV y XV, el Imperio Inca conquistó parte de las actuales provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, el extremo oeste de la provincia de Tucumán, parte oeste de las provincias de La Rioja y San Juan, el noroeste de la provincia de Mendoza y, probablemente, el norte de la Santiago del Estero,[18] incorporando sus territorios al Collasuyo, que era la parte sur del Tahuantinsuyo o regiones del Imperio Inca. Tradicionalmente, se atribuye la conquista al inca Túpac Yupanqui. Varios señoríos de la región, como los omaguacas, los atacamas, los huarpes, los diaguitas y otros, intentaron resistir, pero los incas lograron dominarlos, trasladando a sus territorios a los mitimaes o colonos deportados de las tribus de los chichas, que habitaban en lo que es el suroeste del actual territorio boliviano. Otros, como los sanavirones, los lule-tonocoté y los comechingones, resistieron exitosamente la invasión incaica y se mantuvieron como señoríos independientes.
Conquista española
El fuerte de Sancti Spiritu fue el primer asentamiento español, instalado en 1527 cerca de la actual ciudad de Santa Fe.[19] Las ciudades de Santiago del Estero (1553), Córdoba (1573) y Buenos Aires (1536/1580) fueron las bases del establecimiento colonial que se impuso en la mitad norte del actual territorio argentino, sujeto a la autoridad de la Corona Española (la Gobernación del Río de la Plata). A partir de la progresiva mixogénesis (mestizaje) y teniendo como una de sus bases económicas fundamentales la ganadería extensiva, surge ya claramente a partir del siglo XVII una población que resultaría paradigmática y luego decisiva en la gesta independentista: la de los gauchos.
Durante la mayor parte del período colonial, el territorio argentino dependió del Virreinato del Perú, hasta que en 1776, durante el reinado de Carlos III de España, comenzó a formar parte del Virreinato del Río de la Plata. La ciudad de Buenos Aires fue designada como su capital con la idea de resistir mejor a un eventual ataque portugués y para tener un acceso más fácil a España a través de la navegación atlántica.[20]
En 1780 se produjo un gran levantamiento indígena con epicentro en el Cuzco, dirigido por el inca Túpac Amaru II, que abarcó desde el actual territorio argentino hasta el actual territorio colombiano. Gran parte de la Patagonia y las pampas permanecieron bajo el control de diferentes pueblos indígenas: principalmente, tehuelches y mapuches en la Patagonia y ranqueles en la llanura pampeana hasta el último cuarto del siglo XIX. Asimismo, los territorios de la región chaqueña no fueron colonizados por los europeos, sino que permanecieron habitados por pueblos autóctonos como los tobas, mocovíes, pilagás y wichís hasta principios del siglo XX.
La Independencia
En los años 1806 y 1807 tuvieron lugar las Invasiones Inglesas, y, en ambas, Santiago de Liniers lideró a las tropas que expulsaron a las fuerzas británicas. La primera fue al mando de tropas de la Banda Oriental y la segunda fue dirigiendo tropas del Regimiento Fijo de Buenos Aires y batallones milicianos formados por numerosos criollos, tanto porteños como provenientes del Interior (principalmente, de Asunción del Paraguay y de Córdoba), indígenas y hasta esclavos negros.
La voluntad popular precipitó la destitución del virrey Rafael de Sobremonte para, a continuación, elegir como virrey a Santiago de Liniers, convertido en héroe de la reconquista y la defensa.[21] Los principales líderes de estas milicias se convirtieron rápidamente en una nueva élite de poder en la ciudad de Buenos Aires, ingresando como miembros del Cabildo, hasta entonces formado exclusivamente por españoles.
Aunque Liniers aún gobernaba en nombre de España, la destitución de un virrey por presión popular era un hecho inédito en la historia de América. Tanto este hecho como la derrota de los ejércitos británicos, dieron un gran prestigio a Buenos Aires, que ganó un carácter de "Hermana mayor" ante las demás provincias.
En 1810 el pueblo de Buenos Aires inició la Revolución de Mayo, que derrocó y expulsó al Virrey Cisneros, eligiendo en su lugar una junta de gobierno integrada mayoritariamente por criollos que dio origen a la Guerra de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata contra la España colonial (1810-1824).
El 9 de julio de 1816, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, un congreso de diputados de las provincias del noroeste y centro-oeste del país y de la de Buenos Aires, junto con algunos diputados exiliados del Alto Perú, proclamó la independencia de las Provincias Unidas en Sud América, utilizando la siguiente fórmula:
[...] recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli .....
Posteriormente, al ser jurada el 21 de julio de 1816 y para disipar rumores sobre una intención de someterse a Portugal, se retocó en una sesión secreta el acta aprobada el 9 de julio y se usó en la fórmula de juramento la siguiente frase:
[...] independencia del rey de España Fernando VII, sus sucesores y metrópoli y toda otra dominación extranjera.[24]
Las provincias del Litoral argentino y la Banda Oriental (unidas en la Liga Federal bajo protectorado de José Gervasio Artigas), que habían declarado la independencia de España en 1815 en Concepción del Uruguay, el Paraguay (ya independiente) y la mayor parte del Alto Perú (bajo ocupación española), que integraron también el virreinato, no estuvieron representadas.
En varios puntos de Sudamérica se encontraban focos de resistencia contrarrevolucionaria, que intentaban restaurar la autoridad de la monarquía española en la región. Sus avances fueron contenidos, entre otros, por Manuel Belgrano, José de San Martín y Martín Miguel de Güemes. San Martín es, junto a Simón Bolívar, responsable de las gestas libertadoras que finalizaron la presencia española en el continente.
La formación del estado federal
Las primeras décadas como país independiente fueron tumultuosas, aun cuando no habían acabado las guerras de la Independencia surgieron fuertes conflictos ante la hegemonía de los unitarios a la cual se opuso el federalismo propugnado por el oriental José Gervasio Artigas -también héroe de la Independencia argentina- quien llegó a constituir una liga de provincias argentinas federales. Las luchas entre unitarios y federales condujeron a la Argentina a una larga serie de sangrientas guerras civiles entre facciones y provincias (1820-1861); también, la ocupación lusobrasileña de la Banda Oriental desencadenó una Guerra con el Imperio del Brasil (1825-1828).
Respecto del territorio, en 1826 la provincia de Tarija fue incorporada a Bolivia y, como resultado de la Convención Preliminar de Paz que intentaba poner fin a la guerra con el Brasil, en 1828 la Banda Oriental fue declarada independiente adoptando el nombre de Estado Oriental del Uruguay.[25]
Entre 1820 y 1852, excepto un breve intervalo entre 1825 y 1827, el país careció de un gobierno nacional, asumiendo las provincias la plenitud del gobierno en el ámbito de sus respectivos territorios. La única excepción fue la representación externa, que fue asumida por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, cargo desempeñado durante la mayor parte del período por Juan Manuel de Rosas, de tendencia federal.[26] En esa etapa, la Argentina mantuvo conflictos bélicos con la Confederación Perú-Boliviana, con Francia, con el llamado Gobierno de la Defensa de Montevideo (colorado) al apoyar la Confederación Argentina a los nacionales uruguayos y con una alianza anglo-francesa.
La organización constitucional
En el año 1852 Rosas[27] fue derrotado en la batalla de Caseros por el Ejército Grande, una alianza entre las provincias de Entre Ríos y Corrientes, las tropas coloradas de Uruguay y otras de Brasil. La alianza fue encabezada por el federal antirrosista Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, quien asumió la presidencia provisional.
Este período duró hasta la sanción de una Constitución en el año 1853, la cual adoptó un régimen federal; pero esta fue rechazada por parte de la provincia de Buenos Aires, que se separó de la Confederación Argentina, debido a lo cual esta debió establecer su capital en la ciudad de Paraná. En 1859, la Confederación derrotó a Buenos Aires en la Batalla de Cepeda, pero sin lograr la reunificación del país. En la batalla de Pavón (1861), las provincias confederadas se rindieron ante las tropas porteñas al mando de Bartolomé Mitre, tras lo cual se puso fin a la existencia de dos estados separados y Mitre asumió la presidencia de la nación unificada.
En 1865 Argentina se vio involucrada en la Guerra de la Triple Alianza con el Paraguay, al ocupar este país la ciudad de Corrientes, después de que Mitre negara el paso de tropas paraguayas por territorio argentino en dirección a Brasil y Uruguay. Como consecuencia de estas acciones, se firmó el Tratado de la Triple Alianza entre Argentina, Uruguay y el Imperio de Brasil.[28] Fue un conflicto impopular en Argentina y las tropas que se enviaron fueron escasas. Paraguay resultaría finalmente derrotado en 1870, muriendo una gran parte de su población masculina.[29] Para Argentina, el final de la contienda significó territorialmente la consolidación de los límites en el noreste, ya que se fijó la frontera en los ríos Pilcomayo, Paraguay y Paraná, y se aceptó someter a arbitraje el área al norte del río Pilcomayo hasta el río Verde.
Gobiernos conservadores y sanción del sufragio secreto
Entre 1878 y 1884 se produjo la llamada Conquista del Desierto, que consistió en una serie de incursiones militares contra los mapuches y otros pueblos indígenas para anexar al territorio argentino los territorios pampeanos y patagónicos donde habitaban.[30] El éxito de la medida propició una acción similar en la región del Gran Chaco, que en 1884 sufrió una acción militar destinada a someter a los indios y ocupar plenamente el territorio.[31]
En la segunda mitad del siglo XIX se inicia un período de gran prosperidad que se extenderá por más de un siglo. Con una fuerte inversión en educación y en el establecimiento de medios de producción orientados a la producción de carne y granos con destino al mercado europeo, la economía alcanzó altos niveles de crecimiento que atrajeron una gran corriente inmigratoria. La población argentina, que representaba el 0,13% de la población mundial en 1869, pasaría a representar el 0,55% en 1930, proporción en la que, aproximadamente, se estabilizaría desde entonces.[32] El país fue conocido en esa época como el granero del mundo.
La prosperidad de la economía impulsó el crecimiento de la clase media, la creación de partidos políticos modernos como la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Socialista (PS), y un amplio desarrollo de los sindicatos.[34] Entre los presidentes más influyentes del período pueden citarse a Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874) y Julio Argentino Roca (1880-1886 y 1898-1904).
Después de más de dos décadas de conflictos políticos y sociales y graves actos de represión, se sancionó la Ley Sáenz Peña estableciendo el sufragio secreto, obligatorio y universal para votantes masculinos en 1912. En la primera elección presidencial con sufragio secreto, los conservadores fueron derrocados por los radicales, asumiendo Hipólito Yrigoyen (1916-1922 y 1928-1930) la presidencia del gobierno. Durante su primer gobierno se inició el movimiento estudiantil conocido como la reforma universitaria, que se extendió por toda América Latina.
Golpes de estado e inestabilidad
En el contexto internacional de la Gran Depresión que siguió al Jueves Negro de 1929, el 6 de septiembre de 1930 se produjo el primero de una serie de golpes de Estado en Argentina que llevó al poder a los militares para establecer un gobierno de facto, después de derrocar a Hipólito Yrigoyen. Este golpe de Estado inició una época conocida como la Década Infame.[35] A partir de esa década el país impulsó un proceso de sustitución de importaciones que desarrolló un amplio sector industrial. La Década Infame finalizó con la Revolución del 43, un segundo golpe de estado. A pesar de la presión internacional, la Argentina se mantuvo neutral durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial, y se unió a los Aliados el 27 de marzo de 1945, durante el gobierno de Edelmiro Julián Farrell.
En 1946 fue elegido presidente Juan Domingo Perón quien, con su carismática esposa, Eva Perón, encabezó un movimiento político, el peronismo o justicialismo, que puso el acento en la justicia social y estableció el sufragio femenino en 1947 al reconocer los derechos políticos de las mujeres. El peronismo contó con una amplia adhesión de la población a partir de entonces, pero a su vez produjo una profunda polarización en la sociedad argentina que se dividió en peronistas y antiperonistas. En 1955 Perón fue derrocado por un nuevo golpe militar, que tomó el nombre de Revolución Libertadora y proscribió al peronismo.[36] El propio Perón se exilió en el extranjero desde entonces.
En 1958 fue elegido presidente el Arturo Frondizi (UCRI), siendo derrocado por un nuevo golpe militar en 1962. En 1964 fue elegido presidente el Arturo Umberto Illia (UCRP), quien también sería derrocado por un golpe militar en 1966 que establecería un régimen dictatorial de tipo permanente conocido como Revolución Argentina (1966-1973). Estos años se caracterizaron por una creciente violencia política, siendo el Cordobazo uno de los acontecimientos más destacados.
En 1973 el peronismo fue nuevamente legalizado y triunfó en las elecciones presidenciales. Tras la renuncia de Héctor José Cámpora, Juan Domingo Perón asumió la presidencia por tercera vez, pero moriría menos de un año después. Lo sucedió su Vicepresidenta y tercera esposa, María Estela Martínez de Perón, cuyo gobierno se caracterizó por un acelerado deterioro de la situación interna, producto de la crisis del petróleo de 1973 y la generalizada violencia política.
El 24 de marzo de 1976 se produjo un nuevo golpe militar autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, durante el cual se desarrolló un proceso sistemático de secuestro y tortura de personas —la llamada "guerra sucia"—, producto del cual hubo una gran cantidad de desaparecidos. La cifra exacta está sujeta a debate: la CONADEP registró 8.961 casos, mientras que otros organismos de derechos humanos elevan la cifra a 30.000. El número de las indemnizaciones otorgadas por el estado a familiares de desaparecidos llega a 13.000.[39] En 1978 se produjo una grave crisis con Chile por los límites en la zona del Canal Beagle (Conflicto del Beagle), que llevó a ambos países al borde de la guerra. Durante el Proceso hubo un importante aumento de la deuda externa nacional. En el año 1982 se desarrolló la Guerra de las Malvinas con el Reino Unido; la derrota argentina fue uno de los factores que llevó al colapso del régimen militar y el llamado a elecciones generales para el año siguiente.